El periódico digital The Observer recoge en este interesante artículo, algo que los usuarios de las medicinas alternativas ya sabíamos pero que todavía sigue siendo noticia para un gran sector de la población: las medicinas que te receta el médico también pueden producir addición (entre otras cosas).
Y muerte.
El artículo indica que la muerte del actor Heath Ledger (BrokeBack Mountain, entre otras) se debió a intoxicación aguda causada por sobredosis accidental de ansiolíticos y analgésicos de venta por receta.
El mal uso, la adicción y la sobredosis accidental son mucho más habituales de lo que creemos. De hecho, el artículo dice que los medicamentos de los que se abusa de forma más habitual son: los analgésicos como Oxycontin y Percocet; los depresores del sistema nervioso central que se prescriben para casos de ansiedad o alteraciones del sueño como Valium y Xanax, y los estimulantes que se utilizan normalmente para tratar problemas de atención como el Ritalin y el Adderall. El artículo dice textualmente que “dentro de estas tres categorías, la industria farmacéutica ha fabricado sustitutos para casi la totalidad de las drogas ilegales existentes”.
Para que luego nos hablen de los peligros de sobrepasar las dosis recomendadas de vitaminas…

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Enero 22, 2009 a 10:07 pm
JUAN CARLOS SCHURIG TERRAF
La dependencia a las drogas legales representa un grave problema sanitario y social por su magnitud, tolerancia social, etc.; pero, cuando la misma tiene la condición de ser “prescrita” por un profesional de la salud el efecto puede ser desbastador dada la legitimación que a ellas le imprime el sagrado: “acto médico”. Es por ello que el saber científico y la ética debieran de estar en permanente revisión por nuestras universidades y organismos sanitarios para evitar las adicciones y sus graves efectos individuales y sociales.
DR. SCHURIG TERRAF
Enero 23, 2009 a 9:27 am
mujeresholisticas
Dr. Schurig:
No podemos estar más de acuerdo con usted.
Muchísimas gracias por compartir su opinión.
Enero 24, 2009 a 11:16 pm
JUAN CARLOS SCHURIG TERRAF
Autor : Profesor Dr. Juan Carlos Schurig Terraf, Médico, Máster en Drogodependencias por la Universidad Central de Barcelona (España)
EL ESTADO FRENTE A LAS DROGAS .
El peligro social que representan las drogodependencias y sus secuelas individuales como sociales, permite afirmar con absoluta certeza que, por un lado, no es moral ni lícito hablar de libertad, frente a tal terribles consecuencias, y por otro lado los daños sociales que se producen son inaceptables .
Hoy se puede decir que el estado mentiene una doble moral con respeto a la posición legal que otorga al tabaco y al alcohol que “institucionalizadas”, mantienen en dependencia legal a miles de personas, en contraposición con las llamadas drogas “no institucionalizadas”; sin que las primeras puedan ser consideradas como menos nosivas para la salud que las segundas. Esta tolerancia social y legal agrava el problema global de las drogodependencias, constituyendo las drogas legales peldaños de escalada en el ascenso a otras drogas.
La conducta del consumidor de drogas es socialmente desvaliosa y perjudicial. Penalizar esta conducta no suele ser la solución total del problema e incluso en determinadas circunstancias puede llegar a transformarse en contraproducente o contra preventivas.
Desde la optica de la ley las auto lesiones son impunes, con la exepción de las que tengan por objeto sustraerse al cumplimiento de las impuestas por la ley de defensa nacional o para evitar el servicio de compromisos.
La posible lesión al bien jurídico “salud publica” ( que sirve de fundamento a parte de la doctrina actual), es revatible en virtud de que no todas las conductas que crean algún problema para la salud pública son suceptibles de punición.
Analizando exclusivamente a quien solo vulnera su propia salud, nos estamos moviendo dentro de un círculo de acciones autolesivas que escapan del derecho penal.
Siendo las penas intrumento de violéncia institucional, que restringen los derechos básicos de las personas, y que reprimen las necesidades fundamentales de los indivíduos. El sistema punitivo solo tiene sentido en un fundamento teórico que es la prevención especial, mediante la resocialización, reinserción y reeducación de la persona.
La experiencia nos muestra que el endurecimiento de de las penas no resuelve los conflictos y problemas sociales, sino que lo ocultan, reproducen y agravan.
En nuestro ámbito carcelario actual no hace más que incrementar la exclusión social, la marginación y estigmatización del penado. En nuestras cárceles conviven enfermos drogodependientes con delicuentes de todas las especies, sin atención profesional adecuada, a lo que se agrega un consumo de psicotrópos inducidos por el aislamiento y abandono del penado y sostenido por los guardia´cárceles que lucran con las enfermedades individuales y sociales del preso y en otros casos como las del Instituto del menor Roca la del consumo de psicotropos inducida por los profesionales que ya sea por incapacidad o comodidad proporcionan a los internos una gran cantidad de estos medicamentos ( hecho de público conocimiento).
Las penas deben de ser necesarias para mantener el orden social, de lo contrario son inútiles. Esta verdad puede chocar con nuestra actual realidad social. En una socieda injusta, donde el estado no está actuando como garante de la igualdad de oportunidades de sus ciudadanos; intentar mantener un órden social dentro de un sistema injusto desde los cimientos, es taréa difícil por no decir imposible. Busqueda que por mantener un orden social injusto aumenta enfrentamientos sociales. Sabemos que no es lo pretendido por el legislador, que legisla inmerso en un sistema intrinsecamente injusto.
Para que una norma social se cumpla se necesita : un motivo de respeto y una internalización psiquica de la misma, gracias a la voluntad para acatar la orden.
También sabemos que el adicto a las drogas actúa de forma compulsiva, haciendo muy difícil la internalización de la orden.
Penalizar al adicto por su dependencia choca con innumerables inconvenientes legales ya que tropieza de entrada con su incapacidad para dirigir sus acciones conforme a la antijuricidad.
Como no es moral ni lícito dejar a las personas libradas a su suerte.
El estado de derecho sin ser permisivo debe intervenir mediante los organísmos administrativos que se adecuen a fin de protección sanitaria.
Los que toman las desiciones políticas y los profesionales que están relacionados con el tema de las drogadicción se verán afectados por sus propios sistema de valores así como por las influencias sociales y políticas que prevalescan en su círculo.
La política de las drogas, como cualquier otro tipo de política social, será influenciada por la ideología del gobierno que esté en el poder.
Es claro de que los asesores políticos presten atención a los debates concernientes a la moralidad pública, al comportamiento social aceptable, al delito y al castigo, y que se reflejan en los medios de comunicación.
Por consiguiente es importante que nos preguntemos ¿ que es lo que queremos conseguir através de una política de drogas.?. Yo sugiero que las políticas de drogas deben determinar un equilibrio entre el nivel aceptable de control sobre la oferta de drogas ilegales, el uso de drogas y el apoyo, tratamiento y rehabilitación de aquellos que tiene problemas. Es, por lo tanto, de la mayor importancia que la formulación de políticas sobre drogas, no se deje solo en manos de políticos y ministros de gobierno, son Uds. ( refiriendose a los ciudadanos ) quienes también tiene derecho a expresarse en esta materia.
Hoy el uso de drogas ilegales es un asunto que preocupa a una gran cantidad de personas, al tiempo que genera una mezcla de miopía e histeria, por así decirlo. Esta situación se produce porque se apoya en la creencia mantenida por generaciones de adultos que creen que las cosas ya no son como antes y que la generación más jóven está hechada a perder.
En nuestra provincia – Nación – , lo que necesitamos es una aproximación global de la información apoyada en la prevención, apoyo, tratamiento y rehabilitación que comprenda y entienda la realidad del uso de drogas en los años presentes en nuestra sociedad.
.Los medios de comunicación social expresan esta urgencia, solo que suelen hacerlo muchas veces de una manera global y deshumanizada de los consumidores o bien presentado los hechos como algo lleno de glamour. Desde mi experiencia esta manera de envilecer y el rechazo social lo que hacen es empujar a estas personas que tiene problemas con las drogas a internarse cada vez más en un estilo de vida que es peligroso. Con toda seguridad la primera respuésta respecto al tema de las drogas debe ser el apoyo y el tratamiento, esta debe ser nuestra primera respuésta a estas personas con problemas y no la criminalización y el castigo hacia las mismas. Tenemos que enfrentarnos al hecho de que un uso prolongado y dañino de las drogas, a menudo tiene algo que ver con el atractivo de una droga más allá de un interés inicial de placer y diversión. Para muchas personas tiene que ver más con la insatisfacción o con un sentido de desesperanza en relación con sus vida cotidiana. Es esta insatisfacción, unida a una inmerción diaria en actividades ilegales lo que lleva a muchas personas a enfrentarse con la policía y con el sistema judicial; a su vez esto aumenta la distancia que a menudo sienten las personas drogadictas, con respecto a la relación que tiene con la comunidad en la que viven.
Para dirigirnos a las causas subyasentes de la desesperanza, a las ríces de la pobreza y la privación social que debemos erradicar de nuestras ciudades, es importante destacar la necesidad fundamental de canalizar los recursos en amplios programas de educación y prevención.
La prevención contra las drogas no se puede limitar a la reducción de la demanda, tiene que implicar una visión mucho más amplia y ambiciosa de los elementos sociales, políticos y económicos que afectan a las comunidades.
Una política eficáz requiere una inverción en un programa amplio de apoyo a la gente jóven, que incluya la provisión de puestos de trabajo, preparación, educación y oportunidades de empleo. A la vez, un compromiso fundamental por erradicar las desigualdades producidas por el desposeimiento social y económico. Las campañas en esta materia que se vienen realizando tiene un mensaje poco profúndo, reconocen tímidamente el uso de las drogas que se han convertido en una parte integrante de la vida adulta y de la vida y la cultura de los jóvenes. El mensaje en general rechaza la realidad de que para mucha gente jóven el uso de drogas no siempre es desbastador y destructivo, sino una experiencia compartida con los amigos, como parte de un proceso de maduración.
La concienciación y prevención de drogas debe ser creíble, accesible y honesta. Quien cuenta la historia es tan importante como la historia misma. Por consiguiente la planificación de la educación debe estar en manos de los miembros de las propias comunidades, de la comunidad que conoce las necesidades de sus jóvenes. Son ellos quienes están en la mejor situación para entender la naturaleza del problema de las drogas, y también están en una mejor posición para influir en el desarrollo de servicios de su comunidad. Con ellos queremos colaborar!.
Los que trabajamos en el área de la concienciación sabemos que no hay una sola o exclusiva solución, sino que en diferentes grupos, en comunidades diversas hay variedad de hacercamientos, y también es vital que en cada estudio sean tenidas en cuenta las diferencias culturales, sexuales y de sensibilidad.
El problema al que nos enfrentamos en nuestra província , es que no ha habido un compromiso del gobierno, ni tampoco una inversión para una política de drogas coerentes y coordinadas. Es de conocimiento de que en nuestro medio hay pocos recursos para apoyar la actividad de prevención de drogas, a nivel local, de las escuelas, clubes juveniles, grupos comunitarios o especialístas en drogodependencias.
Donde es necesaria una política gubernamental es en la adjudicación de recursos, así como asegurar un nivel básico de provisión tanto en las áreas rurales como urbanas, unidas a una concienciación sobre las drogas y una educación en las escuelas.
En nustro medio la educación en temas de drogas está en manos de la escuelas individualmente, donde los profesores están sobrepasados en sus compromisos docentes, a lo que se agrega en hecho de una falta de formación académica en la materia. Las autoridades locales se encuentran bajo una creciente presión financiera y la hacen sentir con reducción de los servicios juveniles : cierre de centros deportivos, bibliotecas, clubes; que en algunos casos se mantiene con el esfuero individual.
Sumado a todo ésto algunos políticos con influencia en el desarrollo de servicios realcionados con las drogas, incluyen como única alternativa el hecho de aumentar la “mano dura” contra los drogodependientes, y nuevos planes para presentar negativamente ante la sociedad, a los niños y jóvenes con vista a construir mayores unidades de seguridad donde mantenerlos apartados de las drogas.. El paradigma emergente de estos politicos miopes es el de la cosntruccion de asociaciones contra el crímen. Por suerte no somos los únicos que participamos en esa corriente creciente de opinión y en nuestro caso concreto de accion a favor de una aproximación menos punitiva a la condena de los drogodependientes y a favor de una mayor concentración en la prevención, tratamiento y rehabilitación o reinserción social.
CONCLUCIÓN :
Se debe desplazar el poder punitivo del Estado ( y por ende, el derecho penal), en favor del poder de policía sanitario, es decir en favor del derecho administrativo.
En materia de prevención se deberá actuar desde todas las áreas y coordinadamente a fin de aunar esfuerzos ( salud, educación, comunidad, prensa, seguridad, etc.).
La asistencia debe de ser coordinada y estar en manos de especialístas en la materia organizados en equipos multidisciplinarios ( médicos , psicólogos, asistente social, pedagogos, etc. ) formados en la materia y que trabajen desde centros asistenciales generalers y especiales a tales fines.
La reinserción social del adicto al igual que la del ex convicto es taréa ineludible del Estado de derecho y su éxito está intimamente ligado a una buena asistencia del enfermo y la familia.
CONCEPTOS BASICOS A DESTACAR :
* La prevención de las drogas debe ayudar a las personas a solucionar el conflicto mediente un comportamiento activo y positivo.
* La prevención primaria, el trabajo con los niños y jóvenes que no están relacionados con las drogas y el alcohol, consiste en que reciban esta información desde el sistema educativo.
* Es nustra oportunidad y nuestro deber encontrar razones por las cuales no deban ingerir drogas.
* Si pretendemos prevenir lo que estamos diciendo es que queremos trabajar en clave comunitaria, trabajar sobre los problemas que se producen en la comunidad.
* Si una comunidad no participa, si no hay trabajo de comunidad para otras muchas cosas, no puede haberla para los problemas y no puede haberla para las drogas.
* Si pretendemos abordar solo la cuestión de la inseguridad o la cuestión drogas, sin conocer las dificultades, los problemas, las contradicciones que se han depositado en esta materia, es muy difícil hacer prevención de drogas. Para ello no solo contamos con el deso y la voluntad, sino de también debemos contar con la participación de los expertos en esta epidemia social
Enero 24, 2009 a 11:18 pm
JUAN CARLOS SCHURIG TERRAF
Muchas gracias por vuestro comentario de mi exposición.
Afectuosa mente :
Juan Carlos Schurig Terraf
Enero 25, 2009 a 12:03 am
JUAN CARLOS SCHURIG TERRAF
“LOS PADRES EN LA PREVENCIÓN DEL ABUSO DE DROGAS”
La prevención de los problemas derivados del consumo de drogas mediante la acción de los padres y madres resulta, pese a su innegable trascendencia, sorprendentemente poco explorada desde el ámbito científico.
Porqué debemos realizar prevención desde la familia ? :
* La familia es un factor etiológico primordial en el uso, abuso y /o dependencia de drogas, por lo que se debe actuar prioritaria mente sobre ella para prevenir.
* La familia es un ámbito privilegiado para la educación preventiva.
* La familia puede ejercer un relativo control sobre el resto de las instancias socializadoras (medios de comunicación, escuela, grupo de pares, etc. )
La desorientación, confusión e ignorancia de los padres en lo que respecta a las drogas constituyen una triada que crea enfrenta miento con los hijos al tocar el tema. Ello nos indica que a los padres les faltan asistencia y orientación de instituciones educativas, materiales y modelos para ejercer adecuadamente su función paren tal. Se debe proceder con cautela al tratar el tema “drogas legales ver – sus drogas ilegales” .La dificultad radicaría en el predominio de motivaciones emocionales y básicamente aversivas en relación con las drogas ilegales (“la inquietud, temor e indignación de los padres de toda la juventud del país”).
Existe una fuerte intolerancia y rechazo a decir que existe una fuerte intolerancia y rechazo frente a los estereotipos de droga y “drogadicto”, basados en la imagen sesgada y sensacionalista que los medios de comunicación de masa han proporcionado al respecto. Ello crea una fuerte alarma social y da lugar a reacciones viscerales e instintivas para la que es necesario buscar justificación o apoyo a posteriori en la información científica. Excite muy poca motivación respecto a las drogas institucionalizadas, que apenas provocan alarma en una población que se ha acostumbrado a vivir con ellas. Por lo tanto , los riesgos relacionados con éstas últimas se banalizan , mientras que los derivados del consumo de drogas ilegales suelen considerarse minuciosamente e incluso exagerarse.
Para superar esa desorientación y confusión se precisa tiempo suficiente, un ambiente adecuado y fórmulas que permitan superar la heterogeneidad de niveles de formación previa y de conocimiento sobre drogas de los padres.
El segundo problema gira en torno a la negación .Los padres, se dice, niegan la existencia de problemas de droga, aún cuando éstos sean evidentes. Se suele situar, de forma errónea , el problema de la droga “en la escuela”, y aunque se reconoce con mayor facilidad el consumo de sustancias en la calle o en el barrio, en cambio no suele aceptarse que su uso más frecuente suele darse en casas particulares de sus propios hijos o de amigos. Pocos padres están dispuestos a aceptar la posibilidad de que su hijo pueda tener un problema con drogas, especialmente si su actitud es estigmatizar el consumo de estas sustancias.
Para romper este muro de negación sugiero la aplicación de encuestas a la población escolar izada, cuyos resultados globales pueden ser difundidos entre los padres.
Técnicas e instrumentos utilizados :
1 – Cursos breves de seis sesiones dirigidos por un profesional cualificado : resulta útil para aumentar la comunicación empática entre padres e hijos y para que los primeros aprendan a facilitar la toma de decisiones por parte de los últimos. Los cursos son capaces de aumentar el nivel de información sobre aspectos que previamente desconocen. En cambio, parece mucho más difícil modificar sus creencias erróneas previas , a menudo sólidamente arraigadas.
2 – Grupos auto organizados de padres : constituyen un apoyo relativamente sólido. Los padres actúan como promotores de acciones preventivas de muy diversas índoles realizadas a menudo por otros colectivos ( personal sanitario, profesores, etc.).
No olvidemos que una “presión coordinada” de los padres puede ejercer una influencia más significativa en el comportamiento de los adolescentes que la presión de sus iguales. Por otra parte la “presión constructiva” para que los padres más permisivos adopten comportamientos de mayor autoridad al saber que deberán responder de sus concesiones excesivas en la reunión semanal del grupo de padres.
3 – La posibilidad y conveniencia de llegar a los padres a través de los hijos , método que ha demostrado su eficacia no solo para modificar el comportamiento y percepción de los padres, sino lo que es muy importante, para implicar a los hijos en una dinámica actitudinal positiva y difícilmente reversible. Las acciones encuadradas en éste método deben ser planificadas con cuidado para no herir susceptibilidades, pero especialmente en el campo del tabaquismo han resultado ser doblemente útiles para que los padres se replanteen su comportamiento de fumar y los hijos, que han intentado persuadirles, sientan luego como especialmente disonante realizar el comportamiento que ellos mismos habían intentado prevenir.
Resulta de la máxima importancia , en el marco constructivo de la Promoción de la Salud y el Bienestar , poner los cimientos de una colaboración sólida entre organizaciones de padres, profesionales, expertos en drogodependencia, el sistema educativo y las instituciones dedicadas a la prevención de los problemas de drogas para desarrollar programas educativos y de acción comunitaria de alta intensidad y largo alcance, bajo perspectivas que busquen la máxima eficacia en la reducción de todo tipo de problemas ligados a las drogas, huyendo a la vez del fundamentalismo y las recetas fáciles cuya ineficacia ha quedado sobradamente demostrada a lo largo de los últimos decenios.
Por último, parece imprescindible incrementar el intercambio de información entre las personas y grupos que en unos y otros países se ven embarcadas en esta aventura común y prestar una atención especial a la publicación de las experiencias realizadas como método privilegiado para tal comunicación.
Dr. Juan Carlos Schurig Terraf.
Máster en Drogodependencias.