Según los resultados de un reciente estudio llevado a cabo por intestigadores de la Universidad de Bordeaux, Francia, el poder adictivo del azúcar refinado aunque desconocido, sería potencialmente mayor incluso que el de la cocaína, posiblemente debido a una hipersensibilidad innata a los sabores dulces que desencadena respuestas placenteras anormalmente intensas a nivel cerebral capaces de anular los mecanismos de autocontrol y por tanto, conducir a adicción.
Un 94% (!) de las ratas utilizadas en este estudio, cuando se les permitió elegir entre agua, cocaína y azúcar, eligieron ésta última, incluso aquellos ejemplares que habían previamente desarrollado adicción a la cocaína. Puedes leer el resumen y las conclusiones del estudio aquí (en inglés).
Hoy en día, difícil es encontrar un producto elaborado o bebida que no contenga azúcar añadida en alguna forma. Recuerda que además de “endulzar”, es un gran conservante. De modo que si piensas que a ti no te afecta porque solamente tomas un azucarillo en el café, echa mejor las cuentas: el dentífrico, el caramelo para no fumar, el bollo del desayuno (además del café con leche y azúcar, claro), la salsa de los spaghettis, el refresco con que los haces bajar, el postre (¿hay forma de comerse un yogur industrial que no venga azucarado?, la sopa de sobre, el arroz tres delicias precocido… La lista sería interminable, como las enfermedades a las que está asociado su consumo que aunque legal, es tan peligroso para tu salud como rentable para las industrias que viven de ella.
En Mujeres Holisticas abogamos por las decisiones informadas: si crees que sabes todo lo que hay que saber sobre el azúcar refinado, te sugerimos que leas este artículo.

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