Se supone que son aptos para el consumo humano pero a medida que se realizan estudios clínicos se encuentran datos preocupantes.
Es el caso del E-211, benzoato sódico, presente en la mayoría de las bebidas gaseosas y refrescos, que según un descubrimiento reciente de la Universidad de Sheffield en Reino Unido, tiene la propiedad de “desconectar” partes vitales del ADN. Este problema normalmente asociado a la edad y al abuso de alcohol podría también llevar a cirrosis del hígado y a enfermedades degenerativas como el Parkinson.
El benzoato sódico que es ingrediente presente en bebidas como Sprite, Oasis, Dr. Pepper, Fanta y Pepsi-Max y también se añade a pickles y salsas, ya estuvo sobre la mesa en relación al cáncer porque cuando se une a la vitamina C de las bebidas refrescantes, produce benzeno que es una sustancia carcinógena.
Fuente: The Independent. Some Soft Drinks May Seriously Harm Your Health.
Los conservantes autorizados son sustancias que permiten una mayor longuevidad del producto en la estantería del supermercado y en la alacena de nuestros hogares. El móvil es económico, no sanitario. Pero además, a la vista de los descubrimientos de este tipo, la pregunta es inevitable ¿las sustancias autorizadas se autorizan en base a qué? ¿será que igual que ocurre con los medicamentos, la base es lo que interesa a las industrias que los fabrican?

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