“... Céntrate en el viaje, no en el destino del mismo. El gusto no está en acabar una actividad sino en hacerla”. Greg Anderson.
Viajar me proporciona estupendas oportunidades de crear conciencia. Cuando me subo al coche, por ejemplo, establezco la intención de conducir bien y estar alerta a lo que otros conductores y peatones hacen. Cuando me doy cuenta que mi mente se aparta y entro en piloto automático, suavemente llevo mi atención otra vez al presente.
También es el momento en que puedo prestar atención a mis reacciones. ¿Me irrito cuando alguien conduce muy rápido o muy despacio, o cuando tengo que parar porque el semáforo se puso amarillo? Ser conciente de la irritación me da la ocasión de reconocerla y no apegarme a ella. Puedo estar en paz en cualquier lugar, ¡incluso en la carretera!.
“Reduce la velocidad y disfruta de la vida. No solo te pierdes el paisaje cuando vas rápido, también el sentido de adonde vás y por qué“. Eddie Cantor.
Fuente: Higer Awareness
~~*~~*~~*~~*~~
¿No te pasa que a veces vas de acompañante de alguien que conduce (o camina, o habla, o…) como si el tiempo estuviera a punto de escapársele irremediablemente?
Es Domingo, no hay atasco, no hay que trabajar, ni recoger los niños en el cole, pero él (o ella) va con el chip rápido, devorando carretera, baldosas, ideas… como alma que lleva el diablo.
Qué lata. A mí siempre me han gustado las sobremesas, los paseos tranquilos, los viajes en tren. Y conducir por el carrill de “baja” velocidad para no perderme el paisaje y charlar a gusto.
Y aunque lo parezca, te prometo que con este post no me estoy sumando a los insufribles anuncios de la Dirección General de Tráfico ![]()

No comments
Feed de los comentarios de este artículo