En un estudio publicado a principios de este mes, investigadores de la Universidad de California en San Francisco que revisaron cerca de 200 estudios clínicos sobre fármacos para reducir el colestol que se prescriben a gran escala, encontraron (¡sorpresa,sorpresa!) que los resultados eran veinte veces más probable que favorecieran el fármaco producido por la empresa que patrocinaba el estudio clínico. Aquí está el texto completo del artículo.

¿Qué hay de fiable en ensayos que son financiados por las mismas empresas que fabrican los fármacos? De los 192 ensayos realizados entre 1999 y 2005 sobre las estatinas, dicen los investigadores de esta universidad, más de la mitad fueron sufragados por las farmacéuticas fabricantes. Además, estas compañías tienen la posibilidad de elegir no considerar los resultados que no favorezcan su producto, lo que en el caso de las estatinas parece especialmente cierto: aunque ni curan ni son inocuas, son responsables de generar a la industria farmacéutica unas ganancias valoradas en veinte mil millones de dólares al año, lo que las convierte en los fármacos más rentables de la historia de la medicina.

Esta es la medicina “basada en la evidencia” sobre la que descansa el sistema de salud pública occidental.