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Nuestro apego a personas, cosas y situaciones son el resultado de creer que ellas nos dan algo que de otra forma no tendríamos en nuestra vida. Ambas partes obtienen algo de la relación y ambas partes aprenden a dar. No importa a quien o qué nos apegamos, es necesario dejarlo marchar para que puedan ser libres. Nosotros por nuestra parte necesitamos aprender a dejarnos ir en el amor para así también ser libres. El apego aunque inevitable cuando empezamos a desarrollar la personalidad, al final acaba convirtiéndose en un obstáculo. Siempre es un obstáculo en el camino del alma aunque al mis tiempo sea un indicador simbólico de lo que es necesario hacer.
Una de nuestras lecciones más difíciles en la vida es amar sin retener: amar y al mismo tiempo permitir una total libertad a los que amamos. Los apegos nos muestran qué es lo que aún no estamos haciendo bien, dónde todavía nos estamos sirviendo de los otros para que nos den lo que creemos que nos falta. Obviamente, los apegos son una forma de egoísmo. Esto no es una acusación, sino la constación de un hecho. El egoísmo no es malo. Solo una condición de la que necesitamos ser más concientes para poder elegir el amor con más frecuencia. Aquellos momentos y circunstancias en las que somos egoístas nos indican los momentos y circunstancias en los que no estamos amando - ni a nosotros mismos, ni a los otros, aunque nos parezca lo contrario.
Cuando no permites que alguien se marche a nivel emocional, en caso de separación o muerte, estás siendo egoísta. Cuando eres egoísta lo que quieres es poseer al otro. Pero nunca has realmente tenido a la persona que se ha marchado de tu vida, solo la ilusión de que era así. Esa persona estuvo en tu vida durante un tiempo para que pudiérais apoyaros mutuamente y tener la posibilidad de aprender y ser útil. Una vez que se han ido ya no cumplen ningún propósito en tu vida. No hay obligación de cumplimiento porque la relación como tal ya no existe. Por tanto, tampoco un propósito para seguir juntos. Ambos sois potencialmente libres de explorar y experimentar algo nuevo.
Seguir reteniéndolos significa que no los amas porque solamente intentas poseerlos cuando está claro que lo que necesitan es liberarse de ti, y tú de ellos.
Seguir reteniéndolos significa que no te amas a ti mismo porque intentas tomar algo de otro (como sentido, valoración, utilidad, comfort, aceptación, devoción, amor, etc.) en vez de ver que todo eso está dentro de ti. Amarse a uno mismo hace que nos demos a otros, no que tomemos de ellos lo que [creemos que] nos falta.
Mientras sientas que la ausencia de otro ha dejado un hueco en tu vida, que te falta algo, no lo dejarás marchar hasta que te enfrentes a la situación y vuelvas a llenar el hueco o a encontrar lo que crees que te falta. Necesitas a otras personas en tu vida para que te ayuden a lograr esto porque el proceso de sanar siempre involucra darse a uno mismo a través de dar a otros.
Liberarnos de la ilusión de posesión y del apego emocional a esa ilusión, requiere enfocarnos completamente en amar y nutrir la personalidad herida. Esto podría incluir:
- contar “tus bendiciones”, darte cuenta de todas aquellas cosas buenas que hay en tu vida;
- hacer lo que te gusta empleando tus talentos y cualidades;
- divertirte, relajarte, no tomarte tan enserio y dejar de compadecerte;
- ayudar a otros de la forma que elijas, por ejemplo, compartiendo tus talentos, cualidades, tiempo, energía, etc;
- hacer reflexión, crítica y asimilación diaria de tus experiencias;
- comprender el significado y propósito de la separación o muerte, y agradecer por el significado y propósito de la relación;
- hacer un ritual de despedida y transición hacia un nuevo estadio de vida y relación.
Ejercicios:
- ¿A qué o quién te apegas y por qué?
- ¿Qué es lo que sientes que te falta, que esa relación se ocupaba de suplir?
- ¿Qué puedes/deseas hacer para iniciar el proceso de sanar?
Fuente: The Soul Journey
Más sobre liberarse de apegos e inteligencia emocional, aquí.